
Ingredientes para la base:
- 550 g de calabaza
- 20 g de levadura en polvo
- 60 g harina integral
- 1 clara de huevo
- 1 cdta. de sésamo
- 1 cdta. de ajo granulado
- Sal
- Pimienta negra molida
Ingredientes para el topping:
- Tomate triturado + AOVE (aceite oliva virgen extra) + orégano + sal (mezclar en un bol para obtener la base de tomate para la pizza)
- Mozarella en trocitos o queso rallado
- Champiñones
- Aceitunas negras
- Jamón /anchoas/ salami… ¡lo que prefieras!
Preparación:
Asar la calabaza 40 min a 200º, triturar y enfriar.
Añadir a la calabaza triturada la clara batida, sal, pimienta y el ajo granulado. Mezclar bien.
Agregar la levadura y el sésamo a la harina; mezclar bien y adicionar esta mezcla a la anterior. Homogeneizar todo.
Ponemos a precalentar el horno (10 min a 200º) y procedemos a hacer con la masa obtenida las bases de las minipizzas, directamente sobre un papel vegetal en la bandeja del horno. Una vez las tengamos, las horneamos 20 min. a 200º.
Recién salidas del horno, untamos las bases con tomate triturado, AOVE, orégano y añadimos el queso. Decoramos con champiñones, aceitunas negras, jamón, anchoas… ¡al gusto del consumidor! Espolvoreamos con orégano y horneamos 7 min. a 200º .
¡Listas!
Comentario nutricional:
Estas minipizzas nos dan mucho juego para que lxs pequeñxs de la casa participen y hagan ellos sus propias decoraciones. Se sabe que la implicación en la cocina es un factor asociado a una mejor alimentación y por tanto, una mejor salud. Además, educar en hábitos saludables desde la más temprana infancia, es la mejor apuesta: sentar unos buenos cimientos para el futuro.
La particularidad e interés de esta receta residen en su base: elaborada sobre todo a base de calabaza y harina integral. Es una gran alternativa a las harinas refinadas con escaso interés nutricional y cuyo consumo excesivo se asocia a sobrepeso y obesidad.
La calabaza y la harina integral aportan fibra a la receta, con los numerosos e importantes beneficios que hemos ido comentando en otras otras recetas.
Además, la calabaza tiene un alto poder antioxidante (conviene no cocinarla en exceso ya que, sobre todo hirviéndola, podemos mermar bastante su aporte vitamínico), debido en parte a su riqueza en vitamina A en forma de betacaroteno, que le da ese color naranja, y contribuye a un buen funcionamiento de la vista, la piel y las mucosas; así como de vitaminas C y E.
Por otro lado, la composición en minerales de la calabaza (potasio/calcio/hierro vegetal) también es interesante, especialmente en casos de hipertensión; y por si fuera poco… es de muy fácil digestión.