
Ingredientes:
- 5 huevos batidos
- 400 g de pescadilla
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 50 ml salsa de tomate frito
- 50 ml de nata líquida para cocinar
- 50 ml de vino blanco seco
- 2 vasos de agua (500 ml)
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra molida y sal
Preparación:
Se dispone en una bandeja de horno el pescado junto con el vino blanco, dos vasos de agua, la cebolla y los ajos cortados en trocitos. A continuación se hornea el preparado hasta que el pescado quede cocido.
En un bol se baten los huevos con la sal, se añade el pescado limpio de espinas y desmenuzado, la nata y el tomate frito. Añadimos un poco de pimienta negra y mezclamos todo bien.
Se introduce el preparado en un molde engrasado con aceite y se hornea 40 minutos. Por último se deja enfriar el pastel a temperatura ambiente y se desmolda.
Se puede servir acompañado de ensalada y mayonesa (ver receta de mayonesa casera).
Comentario nutricional:
Esta receta es una opción interesante para aumentar el consumo de pescado en personas a las que les cuesta aceptarlo.
Se recomienda comer pescado 2-3 veces por semana, alternando blanco y azul, y preferentemente de pesca sostenible. También se incluye en este grupo el marisco.
El pescado blanco (como sería la pescadilla de este plato) es fácil de digerir, nos aporta proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B y minerales como fósforo, calcio, hierro y cobre.
El pescado azul es más graso, por lo que además de lo anterior, nos aporta más cantidad que el blanco de esa «grasa buena» que seguro os suena: el omega-3, concretamente contiene DHA y EPA, dos tipos de ácidos grasos que producen las algas marinas (alimento de los peces) y que presentan propiedades antiinflamatorias y beneficios frente a enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, depresión, cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal y artritis reumatoide, entre otras. También se cree que el DHA, que se concentra en el cerebro y en la retina durante el desarrollo fetal y en los primeros meses de vida, podría tener efectos positivos en el desarrollo psicomotor de niños y niñas y en su nivel de inteligencia.
Decir aquí que, para las personas que no coman pescado, hay otras fuentes de omega-3, como son las nueces, las semillas de chía, de lino y de cáñamo, algunas verduras de hoja verde y la soja. Si bien es cierto que estos contienen otro tipo de ácido graso omega-3, el ALA, y la capacidad de nuestro organismo de convertir el ALA (ácido graso esencial) en DHA y EPA es limitada…
Dado que tenemos un problema con la contaminación marina y el contenido en mercurio de los pescados, es recomendable elegir pescados azules de menor tamaño, que acumulan menos mercurio que los grandes por su posición en la cadena trófica. Me refiero especialmente de los azules porque acumulan más mercurio que los blancos, ya que el mercurio se acumula en el tejido graso del pez, y recordemos que los azules son más grasos.
Aquí tenéis las recomendaciones para los grupos de población de riesgo y una clasificación de los pescados en cuanto al consumo de mercurio.
