
Ingredientes (unas 15 galletas):
- 3 plátanos maduros
- 80 g copos de avena
- 80 g de harina de avena integral (si no tienes, puedes entonces sumar 80 g más de copos de avena: 160 g en total)
- 70 g de chocolate negro (70-85%, según preferencias)
- Un puñado generoso de almendra picada (si no, el que tengas: avellanas, nueces, anacardos, pistachos…)
- Canela
Preparación:
Precalienta el horno a 180º C para gestionar mejor el tiempo.
Bate bien los 3 plátanos con la batidora. Pica el chocolate en trocitos pequeños. Añade a los plátanos el resto de los ingredientes (deja unos trocitos de chocolate para poner por encima de las galletas antes de hornear) y mezcla con una cuchara o espátula de silicona (este utensilio, también llamado lengua, se ha vuelto imprescindible en nuestras vidas :D).
Coloca un papel de horno en la bandeja y haz las galletas con ayuda de dos cucharas. Nosotras utilizamos un molde, pero también puedes dejar una bolita y luego aplastarla con la cuchara para darle forma de galleta. Pon unos trocitos de chocolate encima a modo de «chips» y espolvorea con un poco de canela.
Hornea durante 15-20 minutos a 180 ºC. Al retirar, deja que se enfríen sobre una rejilla para que circule el aire por debajo y no se humedezcan por abajo con el vapor del calor.
Comentario nutricional:
Esta receta supone una alternativa saludable a las galletas habituales que, lo sentimos, pero aun siendo caseras, NO son saludables, dejando su consumo como opcional y muy ocasional. La razón es que las recetas convencionales llevan: harinas refinadas, exceso de azúcares y grasas no saludables. Mira si quieres este maravilloso trabajo:
https://revista.consumer.es/portada/radiografia-de-la-galleta.html
No te vamos a engañar, estas galletas que hacemos no crujen, pero están muy ricas (no lo decimos nosotras, vuelan cada vez que las hacemos…) y podrías incorporarlas con asiduidad a tu dieta ya que:
- El azúcar que tienen es la natural del plátano. Estamos aportando la dulzura acompañada de los micronutrientes de la fruta y su fibra, y no «calorías vacías» del azúcar de mesa.
- La avena es un cereal rico en fibra soluble y además insoluble (ya que usamos su versión integral). En otras recetas hemos hablado de los beneficios de la fibra, pero hoy destacaría el contenido de la avena en un tipo de fibra soluble concreto: los beta-glucanos. Estos nos ayudan a mejorar nuestro sistema inmune y nuestra salud cardiovascular (dislipemias como triglicéridos o colesterol LDL elevados, hipertensión arterial, obesidad, etc.)
- Las grasas de los frutos secos son grasas insaturadas, que también ayudan a proteger nuestro corazón y sistema inmune y también nos aportan fibra y otros micronutrientes.
Muchas gracias a Sandra por probar nuestra receta y mandarnos esta fotaza 🙂 Un abrazo, bonita!
