
Ingredientes:
- 1 yogur natural (preferentemente de cabra/oveja, o ecológico de vacas de pasto).
- AOVE (aceite de oliva virgen extra)
- Sal
- Pimienta
- Tomillo, perejil, menta o eneldo (lo que tengas, ya que cualquiera de estas queda bien)
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon (si quieres probar la variante con mostaza. Ojo: pica)
Preparación:
suma dificultad: mezclar bien todo en un bol con una cuchara :). Sé generos@ con las especias, ya que le darán sabor. Decorar con otro chorrito de AOVE y espolvorear un poco más de las especias.
Comentario nutricional:
Esta salsa es un recurso súper fácil, rápido y saludable que le da un toque fresco a cualquier ensalada de hortalizas (queda especialmente bien con pepino) o de legumbres (con la de lentejas sobre todo). También está bien con pollo o pavo (ten en cuenta que se sirve fría). La variante con mostaza queda muy bien para mojar endibias.
El yogur es producto de la fermentación de la leche por parte de bacterias llamadas acidolácticas. Los alimentos fermentados son altamente beneficiosos para mantener nuestra flora intestinal saludable. Está demostrado que una flora intestinal alterada se relaciona con diversos problemas de salud (obesidad, diabetes, enfermedades autoinmunes, y un largo etc.). Si lo pruebas y te gusta, te recomendamos elegir kéfir en vez de yogur, ya que aporta más variedad de microorganismos beneficiosos (es un poco ácido, pero el gusto se educa… :)). Asimismo, es preferible elegir yogur de cabra u oveja o bien de vaca de pasto, antes que los yogures de vaca habituales.
Pero sobre todo, huye de los yogures azucarados y con ingredientes extraños, así como de los desnatados (NO se recomiendan). Elige siempre yogur natural.
Para que sea considerado yogur y por tanto que tenga beneficios , las bacterias tienen que seguir vivas en el momento en que lo comes. Es decir, aquellos yogures PMI que aguantaban hasta 6 meses sin nevera, estaban pasteurizados después de la fermentación (no antes, como en los yogures convencionales) y por tanto, no podrían considerarse yogures sino postres lácteos.
Si eres intolerante a la lactosa, según el grado de intolerancia, sería hasta recomendable tomar yogur, ya que está comprobado que las propias bacterias presentes en el yogur ayudan a descomponer en glucosa y galactosa la poca lactosa que queda sin fermentar en el yogur.
Por cierto, no tengas miedo a comerte un yogur pasado de fecha SIEMPRE Y CUANDO NO OBSERVES MOHO: fíjate que pone «fecha de consumo preferente» y no «fecha de caducidad».