
Ingredientes:
- 80 g de queso parmesano
- 30 g de piñones (si no tienes o quieres economizar la receta, puedes cambiarlo por anacardos)
- 1 diente de ajo (opcional)
- 80 g de hojas de albahaca fresca
- 150 g de AOVE (aceite de oliva virgen extra)
- 1/2 cucharadita de sal
Preparación:
Rallar el queso.
Triturar todo con mortero si tienes paciencia y genes italianos: primero el ajo, luego la albahaca con la sal, seguido de los piñones (u otro fruto seco), el queso y el aceite.
La versión rápida y fácil es con batidora, pero ten cuidado de no pasarte con el tiempo para que la batidora no se recaliente y favorezca la oxidación de la salsa.
Otra versión de pesto muy rica es con rúcula en lugar de albahaca y sustituyendo los piñones por anacardos.
Comentario nutricional:
La salsa pesto casera es una fácil, sana y socorrida opción para tener preparada en la nevera (almacenar un tarro de vidrio con tapa a rosca).
Es una receta densa a nivel energético (aporta bastante calorías en poca cantidad) debido al aporte de grasas del aceite y los frutos secos, pero piensa que no hace falta usar mucha cantidad para disfrutar de su sabor, ni ponerla en cada plato. Ten en cuenta además que estas grasas son cardioprotectoras, así que son altamente recomendables dentro de un contexto de dieta mediterránea, equilibrada y variada.
La podrás combinar con pastas, carne de ave (pollo/pavo), queso frescos (ej. mozzarella), etc.